¡Celebrando tu ciclo! Encuentro festivo

Desde hace unos años, llevo viviendo mi ciclo menstrual de manera cada vez más consciente. Esto me ha ayudado a entenderme y hacerme entender en mi entorno más cercano. Por ello, decidí proponer una serie de encuentros festivos para celebrar nuestros ciclos menstruales y ayudarnos a conocerlos y amarlos.

Las mujeres vivimos acompañadas por un ritmo mensual que nos hace pasar por distintas fases. Conocer estas fases, conocer cómo nos hace sentir y extraer qué podemos aprovechar de cada una de ellas, nos puede llevar a vivirlas más plenamente y remar a favor de su corriente.

Esto está muy bien pero, ¿celebrarlo?

Celebrar cada una de nuestras fases nos permite vivenciarlas, que en nuestra memoria permanezcan recuerdos imborrables que reflejen el carácter de cada fase. Esto nos puede ayudar a reconocerlas en nuestro interior.

Oye… ¿esto no será algo muy esotérico?

Para nada. Cada mujer que acude a nuestra celebración es respetada en sus creencias y sabiduría. La información que se transmite, sobre todo es para recordar cómo trabaja nuestro cuerpo en cada fase menstrual y qué consecuencias puede tener en nuestras vidas. La parte festiva viene a tratar de vivenciar de modo lúdico cada fase con diferentes propuestas como el canto, el baile, la escritura, la pintura…

Te llevarás un recuerdo que no se borrará en una temporadita.

Los beneficios

Un rato de cuidado, un rato para dedicarte a ser mujer, a celebrar-te. Un rato para estar entre mujeres, en un clima de confianza y alegría. Para salir revitalizada, reforzada y empoderada… ¡mejor que un spa!

¿Cuándo es la siguiente fiesta? Pincha aquí

El porteo en la vida cotidiana: 5 ventajas del porteo “indoor”

 

Vivo en una casa con muchas escaleras. Esto supone ciertas incomodidades cuando tienes un bebé. El porteo nos ha salvado de cargar los brazos cuando vamos de una parte a otra de la casa. Por ejemplo, bajas con la ropa sucia a lavar y tienes los brazos llenos pero el bebé permanece dormidito a la espalda mientras haces tus tareas.

Lo mismo para cocinar, barrer, recoger la casa… Han sido muchas horas de siestas de mi bebé a la espalda mientras podía hacer cosas necesarias en el hogar.

Antes del porteo sufría de frecuentes lumbalgias y tras los años mi espalda se ha reforzado y no he tenido ninguna. Precisamente el pasado verano pasé dos meses de baja por una fractura en el pie, no porteé y me volvió la lumbalgia.

Si tuviera que contar las horas que he porteado, seguro que el saldo salía a favor de las horas de porteo dentro de casa, así que desde aquí os animo a probarlo, te da la libertad de tener a tu hijo vigilado estrechamente y poder hacer lo que necesites, además es un ejercicio para piernas y espalda que siempre viene bien.

¿Qué ventajas supone portear a tu bebé dentro de casa?

  1.   Te permite hacer las tareas de casa y mantener vigilado y contento a tu bebé. Muchas veces os quejamos de no poder hacer nada si tienes que cuidar a un bebé muchas horas. Y es bueno tener descanso si es lo que necesitas y que te apoyen en todo lo posible. Pero si ya te encuentras con fuerzas y ganas pero no puedes porque el bebé requiere vigilancia constante o es de los que la cuna les hace dormir menos de lo que desearías, el porteo puede ayudarte a moverte por tu casa mientras cuidas a tu bebé.
  2.   ¿Cocinar con tu bebé a la espalda? Es posible y yo he tenido agradables sesiones de cocinilla con mi nene dormido o despierto mirando todo. Solo tienes que guardar una serie de precauciones básicas: es mejor porteando a la espalda, delante tu visibilidad será limitada y solo podrás hacer cosas muy sencillas como zumo, accionar la batidora o cosas así (bueno, yo con mi thermomix hacia milagros, jejeje). No uses el fuego con un bebé delante, podría salpicarle aceite hirviendo o herirle el vapor. Incluso con el bebé detrás es mejor que no hagas cosas al fuego, aunque si no hay más remedio, evita freír o hacer cosas a la plancha que salten, mejor hervir o cocinar con ollas lentas bien tapadas. Toda precaución es poca, recuerda.
  3.   Las siestas del bebé puede que se alarguen. Esto nos pasaba a nosotros y conozco a muchas mamás que me cuentan experiencias parecidas. En la cuna duran X tiempo dormidos pero en cuanto hacen un microdespertar y ven que están solitos, te reclaman. Con el porteo si hacen estos despertares y se sienten sostenidos y en contacto con mamá, se duermen de nuevo casi sin darte cuenta.
  4.   Ejercicio. Parece que no, pero ir cargando un peso progresivamente hace que tu espalda y piernas se vayan reforzando. Aquí hay que tener una serie de precauciones importantes: en primer lugar, repasa todas las indicaciones sobre porteo seguro, además, hay que evitar coger grandes pesos, pues ya llevas una carga, hay que evitar ciertos movimientos bruscos, como giros repentinos del tronco o en diagonal, es más seguro hacer el movimiento despacio y controlando bien en todo momento. También es importante no olvidarse del bebé, especialmente si lo llevas a la espalda, no te olvides de que por muy enfrascados que estemos haciendo algo, llevas una carga en la espalda que debes vigilar y también debes descansar. Repasa cada rato la posición del bebé en el portabebé, si su cabecita está bien colocada, si tienes bien repartido el peso y no se ha movido nada…
  5.   Sensación de autonomía y recuperar la “normalidad”. Todos sabemos que las primeras semanas tras el nacimiento de un niño son muy especiales, estarás concentrada en tu bebé y en establecer una relación sólida de mutuo conocimiento. No estás para muchas más cosas que para cuidar y ser cuidada. Pero una vez pasa esta primera época, qué gusto dar sentir que eres capaz de hacer cosas sencillas como arreglar las plantas o cocinar esa sopa que solo a ti te sale tan rica.

Por último quería recalcar una idea. El porteo dentro de casa no solo es para mamás. Las parejas también se pueden beneficiar de ello, además si no han parido, en principio no tienen ninguna dificultad física añadida tras el nacimiento. Este ratito de contacto, de saber que también tú puedes calmar a tu bebé y ser un refugio seguro para él, será un tesoro para ti.

¡Ten cuidado con lo que el bebé puede agarrar mientras está en el portabebés!

¿Has porteado mucho dentro de casa? ¿Quieres compartir tu experiencia? Escríbeme en comentarios cómo lo vives o has vivido.

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Desayunos Enlazados: diario de una asesora en un grupo de apoyo

Comienzo el sábado bien tempranito. Me levanto con ilusión y bebo una infusión, lo justo para tomar fuerzas. No quiero comer nada pues hoy tenemos nueva sesión de Desayunos Enlazados.

Repaso la lista de ricos ingredientes para nuestro desayuno: infusiones ecológicas, pan de masa madre, nuestra tradicional trenza de azahar, mucha fruta y a veces incluso meto en la bolsa café ecológico, para alguna mami muy cafetera.

Repaso la lista de familias que vendrán a la cita: a muchas las conozco de otros meses, pero otras vienen por primera vez. Me pregunto cómo serán y si se sentirán como en casa.

Una vez llego al espacio, me pongo a colocar la comida, la bebida, los asientos. Me gusta que todo quede bonito, que se respire paz al entrar en la sala. La decoración ayuda mucho, así que no me cuesta trabajo. Si es invierno, enciendo la chimenea para aportar ese calor y olor especial que da el fuego.

Cuando todo está listo, siempre me siento unos minutos en soledad, justo antes de que empiecen a venir las familias. Procuro despojarme de mis preocupaciones y traer a este espacio y tiempo la presencia activa a mi mente.

¡Riiiing! La primera familia ya está aquí. Y a esta le siguen más o menos todas en pocos minutos. La algarabía de saludos, quitarse zapatos, abrigos, bebés en fulares o mochilas… ¡¡Empieza!!

¿Cómo rompemos el hielo? ¡Con una taza humeante y algo rico para picar! Y poco a poco, van los niños acomodándose al espacio y sus juguetes, y los adultos podemos ir haciendo nuestro espacio para conversar, desahogarnos, comprendernos… A veces viene una madre que casi no habla, pero con la mirada ya lo cuenta todo… una sonrisa, simplemente el estar ahí, ya sirve para recargar pilas, para sentir que no estamos solos y que todos pasamos por las mismas cosas.

Cuando el ambiente cambia sutilmente, porque más o menos todo el grupo se ha expresado, o porque ha surgido un tema común interesante que ya ha acabado, me toca a mí de nuevo. Cada mes me preparo un tema, sugerencia de las familias o idea mía porque creo que puede resultar de interés. No se trata de una charla extensa y completa, pues no hay espacio ni tiempo para ello. Se trata de una introducción, un planteamiento de preguntas, una puesta en común de experiencias… si a alguien le llega un tema muy hondo, se envía bibliografía y recursos para ampliar. Este año hemos abordado temas como: el sueño infantil; el movimiento libre, de Pikler; el cultivo de la presencia activa; el ciclo menstrual; cómo atraer la Naturaleza a nuestras vidas y la de nuestros hijos; el porteo…

Poco a poco, concluye el tema y vamos cerrando la sesión. Es el momento de las despedidas apresuradas de aquellas familias que tienen al peque muy cansadito, de las largas charlas de despedida, de asesorías individuales rápidas de porteo, y de recoger, ¡por supuesto!

Cansada, no físicamente aunque sí mentalmente, vuelvo a casa y voy saboreando todo lo aprendido en la sesión. Me siento enriquecida y agradecida por la oportunidad de compartir espacio y tiempo con mis “familias desayuneras”.

Volvemos en septiembre con una nueva sesión. Hasta entonces, un gran abrazo.

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Ser madre de un niño que se educa en la naturaleza

Este mes, colaboro con el blog de La Casita de la Dehesa, proyecto de educación en la naturaleza al que acude mi hijo.

 

Os cuento mi experiencia aquí

 

 

 

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Frases bienintencionadas que se oyen en infertilidad

Quería hablar sobre un aspecto muy concreto de los procesos de infertilidad. Se trata de las frases bienintencionadas que oímos en el proceso de búsqueda.

Cuando vives una situación de infertilidad en pareja, puedes pasar por varias fases. Primero buscas por un período de tiempo dependiendo de la edad y las circunstancias. En este período o bien lo intentas sin pensar en nada o bien pruebas con el control de la fertilidad a través de test de ovulación, control de la temperatura basal, etc. Después de este período, cada pareja decide qué pasos dar (técnicas de reproducción asistida, adopción, abandonar la búsqueda…).  Aunque enfoco el artículo al caso de la infertilidad en pareja, en el proceso de búsqueda si quieres ser madre soltera por elección (MSPE), si eres pareja de mujeres, etc, se viven otras fases, pero también, si se topan en un momento con la infertilidad, pueden ser objeto de algunas de estas frases que comento.

Período de gracia: bombardeo de comentarios

En el primer período de búsqueda de hijos, llega un punto en el que la pareja se plantea: no vienen los hijos, y los hemos buscado. Y a lo mejor se han ido de viaje, se han hecho sesiones de meditación, relajación, acupuntura, dieta naturista, etc. y no se han quedado. Y este es el período al que yo le llamo “período de gracia”. En esta época se reciben muchísimos comentarios tipo, ¿y vosotros para cuándo? ¿y no vais a tener hijos? Es una época en la que los comentarios hacen daño porque, o bien la pareja disimula que realmente llevan un tiempo buscando y no se están quedando, o bien cuenta la verdad, exponiéndose. Lo que realmente quieren es que pasen esos comentarios y les dejen vivir su vida, su proceso.

Período de silencio incómodo: miradas de circunstancias

Tras ese período de gracia, llega una época que casi es peor, el período de “silencio incómodo”. La gente ya no te pregunta, cuando antes sí lo hacía. Ahora hay miradas de pena, silencios expresivos, caras de circunstancias, ya no hay bromas y chascarrillos en torno a la parejita que no tiene niños. Parece que empiezan a pensar “uy uy uy, a ver si van a tener problemas…” Y vienen las caras de circunstancias y las frases soltadas “como quién no quiere la cosa” más o menos así: “pues yo tengo una amiga que estuvo buscando X tiempo y después hizo X y por sorpresa, se quedó”, “Fulanita se fue de viaje y volvió embarazada”. No se han pedido estos casos o experiencias, pero se reciben igual.

El sentido de las frases más repetidas es “lo que tienes que hacer es relajarte”.

Concepto de preocupación cuando hay problemas de infertilidad

La madre que está sufriendo un proceso en el que el bebé deseado no llega no solo tiene que lidiar con la montaña rusa de emociones que supone cada mes las esperanzas, los síntomas imaginarios y reales y las frustraciones. También recibe con los comentarios bienintencionados de la gente y la falta de empatía escuchando cosas como “tranquila, si ya vendrán” “tranquila, de todas maneras hay mucha gente que vive muy bien sin niños”.

El problema aquí es que si una mujer quiere ser madre, está ocupada y preocupada en serlo. En cuerpo y alma. Y si el período de búsqueda se alarga, esta preocupación y “ocupación” en el tema se intensifica.  No es algo de lo que uno se pueda desprender con facilidad. Existe un símil fácil de entender: si estás en paro y quieres tener trabajo, te preparas y envías tus curriculum por todo el mundo, cuando te salen entrevistas, estás ansiosa y nerviosa para que salgan bien y nunca te cogen. Imagina que te dicen: no te cogen en los trabajos porque estás demasiado nerviosa en las entrevistas, relájate y te cogerán. Olvídate de que necesitas el trabajo y te cogerán. ¿No sería un poco complicado relajarse?

¿Qué podemos hacer para llevar mejor un proceso de infertilidad?

  1. Traza un plan con tu pareja. Hablad de qué pasos vais a seguir, ponerlos en un calendario, dando un tiempo para cada paso. Llegad hasta el final, incluso hasta la opción de no tener hijos por vía embarazo, ni por vía adopción si la contempláis, pensad en cómo serían vuestras vidas si finalmente no podéis tener hijos, cuáles son las opciones de felicidad que existen para vosotros.
  2. Evita el estrés. No es cuestión de “relájate y te quedarás”, pero el estrés es negativo en la salud, y también en la reproductiva. Tener un plan trazado y seguir una hoja de ruta ayuda a serenarnos en el mundo de la inseguridad en el que nos movemos en infertilidad pero también hay otras herramientas: practicar la presencia activa, meditar, hacer deporte, evadirse a veces, concentrarse otras veces, evitar los pensamientos recurrentes que no ayudan…
  3. Busca apoyo. No estás sola, busca a alguien que te apoye y con quien puedas compartir tu proceso.

¿Qué puedes hacer para ayudar a alguien en proceso de infertilidad?

  1. Acompañamiento: Pregúntale qué necesita, qué le viene bien. No todo el mundo quiere que le pregunten sobre el tema, ni hablar de ello, hay quien prefiere que sea un proceso muy íntimo. Ir a tomar un café, ver una peli, cualquier actividad que saque a la persona de su monotema le puede ayudar.
  2.  Empatía: Un simple, “siento mucho lo que estás pasando”, sin nada más, es mucho mejor que rellenar el silencio con palabras vacías o con historias de otras personas.
  3. Evitar soluciones mágicas: cada persona debe encontrar su camino. Con estar ahí para esta persona, ya le estás haciendo un regalo.
  4. Se “esa” persona. Esa persona con la que quien sufre de infertilidad puede relajarse sin temor a ser herida con comentarios bienintencionados pero dañinos. Muchas veces una mujer infértil no se apoya por temor a verse muy expuesta y causarse más daño. Necesita relajarse con tu compañía calmada, empática y segura.

Para poder acompañar la infertilidad, se una línea de vida a la que la persona pueda recurrir si es necesario. Si eres una “escaladora de la infertilidad”, es bueno que sepas que existen líneas de vida que te van a ayudar en tu aventura.

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Miedo al fular o el gusto por el café

Cómo, a veces, tenemos prejuicios y miedos que con información pueden cambiar.

 

“Detrás de un prejuicio se esconden el miedo y la ignorancia”, Ryszard Kapuscinski

Hace muchos años, cuando olía por las mañanas el café que mi madre se hacía, me parecía que desprendía un olor delicioso. Pero eso sí, las pocas veces que lo probé de pequeña, me pareció un brebaje amargo y poco apetecible para comenzar la mañana. Me parecía una bebida de olor agradable y sabor desagradable. Unos años después, volví a probarlo calmadamente, primero con un poco de leche y azúcar, luego prescindiendo poco a poco de aderezos y fui aprendiendo a amar su sabor.

Hace muchos menos años, cuando veía una mamá porteando en un fular, me parecía una imagen preciosa. Me encantaban los colores de las telas, los diferentes nudos y cómo solía ir el bebé de a gustito. Sin embargo, cuando fui mamá, al principio ni siquiera quise probar un fular, pues pensaba que iba a ser algo muy complicado de colocar correctamente y que era un portabebés para expertas.

“El contagio de los prejuicios hace creer muchas veces en la dificultad de las cosas que no tienen nada de difíciles”. Pío Baroja.

En ambas anécdotas hay un punto en común: café y fular me atraían antes de probarlos. Y en ambas hubo el mismo proceso: al principio tuve que adaptarme, aprender a amar y aprender qué es lo que mejor se adaptaba a mi cuerpo (leche, azúcar, un determinado nudo, un determinado tipo de tejido)…

¿Qué es lo que te puede frenar para poder probar nuevas cosas en el mundo del porteo?

Una barrera importante es el miedo. Miedo a no saber colocarte el portabebés en cuestión, a colocarlo de manera insegura, a hacerte daño o al bebé, a ir arrastrando metros y metros de tela por el mundo…

¿Cómo podemos combatir estos miedos?

Creo que lo primero es tener toda la información posible, a ser posible adaptada a tus necesidades. Y en segundo lugar, probar y probar y probar. Recuerda mi café…. ¡de niña lo odiaba y ahora me parece delicioso! Al probar diferentes tipos de portabebés, o incluso dentro de un mismo portabebés, por ejemplo un fular, diferentes tallas, nudos, tejidos, podrás tomar una decisión informada, libre de prejuicios y sin miedo a equivocarte.

Así que, si te atrae portear a tu bebé con un determinado tipo de portabebés pero no te atreves por si no es para ti, te recomiendo que no te quedes con las ganas, infórmate, prueba, asesórate y ¡disfruta!